OPINION

Tema que un día tendrá que culminar: el precio del pasaje sin despreocuparse de lo más importante: el ser humano

En Ecuador, a nivel nacional el tema de las competencias de tránsito que deben asumir los gobiernos municipales, ha sido politizado, unos lo han aceptado porque han entendido que la ley es la ley, pero otros piensan que son unos anuncios publicitarios en donde cada consumidor toma la decisión. Pero, en fin, ese es un asunto que cada ciudadano debe hacer respetar, como lo sabemos, la polémica de este contenido ha levantado voces de las diferentes organizaciones sociales, estudiantiles, personas con criterio individual, colectivos con discapacidad, etc., exigiendo que el servicio de transporte público sea de calidad, excelencia, buen trato y cómodo en donde el pasajero sienta tranquilidad en su viaje, y concuerdo que, para trasladarse de un lugar a otro, debemos tener toda la confianza de ir seguros al sitio establecido. La voz nacional es ‘calidad en el servicio’, pero ahora también es hora de hacer hablar a los que están ahí, pero no están; es decir, a los conductores, los que llevan vidas de cientos de personas en las unidades de transporte, de los que muchos no hablan si no les hablan. ¿Hemos pensado siquiera que ellos también son seres humanos que tienen una familia, que también exige usuarios de calidad, que también necesitan tener un empleador de calidad? ¿Será que los señores conductores laboran las ocho horas que dice la ley?, ¿estarán asegurados?, ¿tendrán un sueldo digno?, ¿podrán salir de su casa dando el buenos días a sus hijos? ¿Llegarán a compartir un momento con sus hijos? En todos los diarios solo leemos palabras que exigen calidad, pero sabemos que para ello necesitamos conjugar disposición de usuarios, conductores, dueños del medio de transporte, Cámara de Transporte y municipios; y dejar de lado las malas mañas solo de señalar, porque -seguro- todos unidos podemos encontrar medidas para beneficio de todos. La palabra Buen Vivir significa armonía, solidaridad y complemento de valores entre todos, y desde la infancia nos debemos preparar para una vida llena de problemas, pero entendiendo que hay soluciones. Lo que pedimos es no al alza a los pasajes porque eso implicaría un incremento al costo de vida, por ende pedimos a las autoridades municipales que subsidien el pasaje y se preocupen por el beneficio de los señores del volante y, en coordinación con los diferentes ministerios, garanticen los derechos de todos. Nadie es más importante que otro; ante la ley, todos somos iguales. Basta solo con organizarnos para poder hacer justicia ante cualquier monopolio, porque no es igual decir transporte público que transporte de servicio público, el uno está administrado totalmente por los municipios y el otro por empresarios que prestan servicio público, siendo este un beneficio para pocos y un perjuicio para todos. 



Esta realidad sucede en la bella ciudad de Cuenca, en donde el transportista moviliza 120.000 personas al día en 475 unidades con 30 frecuencias; con 600.000 viajes diarios con origen y destino en el interior de la ciudad; de estos traslados, el 69% se hace en transportes motorizados, mientras que el 31% en no motorizados.

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