La leyenda del Tahual
Gualaceo / Cuentan los antiguos moradores de Gualaceo que el sector conocido como El Tahual guarda un misterio que se remonta a tiempos muy antiguos, cuando los caminos eran de tierra y el silencio de la noche solo era interrumpido por el viento y el murmullo del río.
Se dice que en ese lugar existía un gran árbol de tahual, frondoso y solitario, bajo cuya sombra se reunían los viajeros para descansar. Pero al caer la noche, nadie se atrevía a quedarse demasiado tiempo, pues empezaban a escucharse lamentos profundos, como si el árbol guardara el dolor de almas atrapadas entre este mundo y el otro.
Los abuelos relatan que una mujer vestida de blanco aparecía caminando lentamente entre la neblina. Su rostro nunca se distinguía con claridad, pero su llanto estremecía el corazón de quien lo escuchaba. A quienes la seguían por curiosidad o burla, los hacía perder el rumbo, dejándolos desorientados hasta el amanecer.
Otros afirman haber visto luces pequeñas flotando alrededor del tahual, como velas encendidas sin manos que las sostengan. Decían que eran espíritus que cuidaban antiguos tesoros o pedían oraciones para descansar en paz.
Por eso, durante muchos años, los habitantes evitaban pasar por El Tahual de noche. Y aún hoy, cuando la luna llena ilumina los senderos y el viento mueve los árboles, hay quienes aseguran que el lamento sigue escuchándose, recordando que El Tahual no es solo un lugar, sino una memoria viva de lo invisible.
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