Pueden las canciones llevarte a realizar un femicidio, lesiones o te causarían bajo autoestima.



En la radio, todos los días, escuchamos canciones que nos hacen reflexionar, sobre su contenido, si es la mejor para nuestros hijos, o como esta influenciando en nuestras mentes. Por esta razón decidimos darles algunas pautas que nos ayudaran a resolver nuestras inquietudes.

Si escuchas estas canciones te llevaran a cometer femicidio.

No, ninguna canción por sí sola puede "llevarte" directamente a cometer un femicidio. El femicidio (asesinato de una mujer por razones de género) es un acto extremadamente grave, multifactorial y deliberado, impulsado por dinámicas profundas como machismo estructural, control posesivo, celos patológicos, historia de violencia previa, problemas psicológicos, consumo de alcohol/drogas, impunidad social y factores culturales amplios. La música, como cualquier medio cultural (películas, series, videojuegos o redes sociales), no es una causa directa ni suficiente para que alguien cometa un crimen tan extremo.

Las canciones normalizan la violencia.

Si, estudios sobre el impacto de la música (especialmente géneros como rap/hip-hop, reggaetón o trap con letras misóginas) muestran que letras que objetivizan, degradan o normalizan la violencia contra las mujeres pueden reforzar actitudes misóginas, aumentar la aceptación de la violencia de género o hacer que algunos oyentes (principalmente hombres con predisposiciones) tengan pensamientos más agresivos hacia las mujeres en el corto plazo.

Exposición repetida a contenido misógino en música se asocia con actitudes más tolerantes hacia la violencia íntima o sexual.

La música puede ser un reforzador cultural en sociedades donde ya existe machismo normalizado, pero no el detonante único.

Las canciones pueden causarte bajo autoestima.


Sí, ciertas canciones —especialmente aquellas con letras negativas, autocríticas, depresivas o que promueven comparaciones sociales dañinas— pueden contribuir a bajar la autoestima de manera temporal o, en casos de exposición repetida y prolongada, reforzar patrones de baja autoestima. Pero no "causan" directamente baja autoestima de forma inevitable ni permanente en todo el mundo, como si fueran un veneno universal. El impacto depende mucho del contexto, la persona y cómo se usa la música.

Estudios sobre música y psicología muestran que las letras y el tono emocional influyen en cómo nos sentimos con nosotros mismos. Letras negativas o autodepreciativas (temas de fracaso, culpa, autodesprecio, rechazo o autocrítica excesiva) pueden intensificar estados emocionales bajos. Por ejemplo, personas con riesgo de depresión tienden a preferir canciones con letras de baja energía emocional, temas de negación, autoculpa o autocrítica, lo que refuerza ciclos negativos.

La música con letras que objetivizan el cuerpo, promueven ideales irreales de belleza o fomentan comparaciones sociales (ej. muchas canciones pop que glorifican cuerpos "perfectos") puede reducir la body esteem (estima corporal), que está muy ligada a la autoestima general. En experimentos, mujeres con baja autoestima corporal ya de base reportaron sentirse peor después de escuchar música que objetiviza o compara cuerpos (incluso algunas "body positive" paradójicamente empeoraron si activaban comparación).



En Latinoamérica han surgido denuncias contra ciertas canciones o videos por "incitar" al femicidio, pero suelen ser más sobre normalización que causalidad directa: Videos de Gerardo Ortiz o algunos corridos donde se muestra a un hombre matando a su pareja por infidelidad → activistas los acusaron de apología, pero no hay casos documentados donde alguien diga "lo hice por esa canción".

Canciones como "Mátalas" (de algún artista) o letras explícitas en trap/reggaetón que hablan de violencia → se vetan o modifican (ej. Café Tacvba cambió "Ingrata", Alejandro Fernández modificó una canción por presión).

En México denunciaron a raperos como "El King de la Furia" por letras que promueven violación, secuestro y femicidio, pero nuevamente: polémica cultural, no causalidad probada en crímenes reales.  

En contraste, hay muchas canciones que denuncian el femicidio y la violencia: "Canción sin miedo" (Vivir Quintana), "Si me matan" (Silvana Estrada), "La puerta violeta" (Rozalén), "Un violador en tu camino" (Las Tesis), etc. Estas movilizan contra la violencia, no la promueven.En resumenSí, ciertas letras pueden contribuir a una cultura que tolera o romantiza la violencia de género, y eso es problemático porque suma al problema social.

Sobre "Ingrata" específicamente Café Tacvba la escribió como parodia satírica del machismo exagerado en la música norteña (el "macho herido" que amenaza con violencia). No era una apología intencional, sino crítica irónica.

Desde 2017, la banda dejó de tocarla en vivo por considerar que, en el contexto de miles de femicidios en México, enviaba un mensaje peligroso y podía interpretarse mal. En 2019 la reversionaron con Andrea Echeverri (Aterciopelados) en una versión feminista y empoderadora, cambiando la letra a un reclamo contra el machismo ("Ingrato, porque soy independiente...", "Ni una más", etc.).

Críticas feministas la han señalado como ejemplo de cómo la música ha normalizado violencia, pero nadie argumenta que escuchar esa canción sola "haga" a alguien violento.¿Qué sí importa para prevenir?

Si un niño solo consume contenido con letras tóxicas (sea "Ingrata" o cualquier otra), lo riesgoso no es la canción en sí, sino la falta de diversidad y contrapeso: sin conversaciones sobre respeto, igualdad, consentimiento, emociones sanas, y sin exposición a música/mensajes que promuevan lo opuesto (como "Canción sin miedo", "Un violador en tu camino", o artistas que hablen de relaciones igualitarias).Lo mejor que se puede hacer es: Hablar con el niño sobre la letra (¿qué significa? ¿es real o exagerado? ¿por qué es problemático?).

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