Monika Silva Koniuszek, de 41 años, fue hallada muerta en su domicilio en Montañita el pasado 8 de junio. Aunque la versión inicial del gobierno apuntaba al suicidio, una autopsia realizada en Guayaquil confirmó que la causa de la muerte fue un golpe en la cabeza y estrangulamiento.
El activismo frente al poder
Silva era presidenta de la Fundación La Integridad. Durante la última década, se dedicó a denunciar corrupción, tráfico de tierras y delitos ambientales en Santa Elena. Amigos y colegas señalan que, antes de su muerte, investigaba presuntos nexos entre el conglomerado Noboa Trading y envíos internacionales de cocaína.
Poco antes de ser asesinada, Silva habría entregado un expediente con denuncias ante la embajada de Estados Unidos. Según su amiga Joanna Cuper, la activista vivía bajo constantes amenazas: "Dijo que los cárteles habían puesto precio a su cabeza".
Exigencias internacionales
La Unión Europea y el gobierno de Polonia han solicitado formalmente una investigación "independiente, exhaustiva y transparente". La fiscalía polaca ha solicitado participar activamente en el caso para esclarecer las circunstancias de lo que ya se investiga como una muerte violenta.
Un clima de inseguridad en Ecuador
Este caso se suma a una serie de eventos violentos en el país, incluyendo el hallazgo de ocho jóvenes asesinados en el litoral y el reconocimiento de responsabilidad estatal por parte de la Fuerza Aérea tras la tortura y muerte de cuatro menores en 2024.

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