El narcoterrorista más buscado de Ecuador vive libre en Cataluña y comparte abogado con Puigdemont: "Quiero abrir una red de barberías. Estoy agradecido con el Gobierno y la justicia de España"
La Audiencia Nacional le dejó libre a finales de diciembre porque Ecuador no presentó garantías carcelarias a tiempo. El 'emperador' de Los Tiguerones habla por primera vez: niega el asalto a TC Televisión, confiesa que en la cárcel española hasta tuvo una PlayStation y acusa al presidente Noboa de traicionarle.
«Dios, paz y libertad». Es el lema de la banda ecuatoriana Los Tiguerones, catalogada como «narcoterrorista» por el Gobierno de Ecuador. Algunos de sus integrantes —entre 4.000 y 5.000 según fuentes oficiales— lo invocan haciendo que disparan con la mano. Usan el pulgar, el índice y el corazón: uno representa a Dios, el otro a la paz y el último a la libertad. El segundo gesto se hace con cuatro dedos: corazón y anular doblados, e índice y meñique extendidos. No simbolizan unos cuernos, buscan formar una «W». Una muestra de respeto hacia su fundador: William Joffre Alcívar Bautista, también conocido como El Negro Willy, Comandante Willy, La Firma, El Emperador, La W o, simplemente, La Doble.
Ambos gestos alcanzaron fama mundial el 9 de enero de 2024. A las 14:17 horas, 13 encapuchados armados con granadas, dinamita, pistolas y escopetas entraron en el estudio de TC Televisión de Guayaquil. Se emitía el programa Después del Noticiero y los televidentes vieron todo en directo. Querían «dar un mensaje» y las cámaras no dejaron de grabar mientras obligaron al personal a tirarse al suelo entre disparos y detonaciones. Muchos de ellos atendían a sus teléfonos móviles. Tras la entrada de la policía y su posterior detención, la conclusión de los agentes fue clara: al otro lado de la línea estaba El Negro Willy.

Asalto armado en directo al canal TC Televisión en enero de 2024.
«El gobierno de Ecuador es el que arma esa escena. Primero dijeron que yo me encontraba allí. Pensaban que aún estaba en Sudamérica y me podían detener rápido y con los ojos cerrados para justificarlo después. Pero cuando eso sucede estoy ya en otro continente, en un país europeo, en España. Todos los que estaban en la televisión fueron detenidos y faltaba yo. Se les cayó toda la escena, por eso luego cambian el escenario. La versión pasa a ser que les llamaba y daba órdenes.
Pero no tuve nada que ver con ese asalto», revela El Negro Willy a Crónica. Es la primera vez que decide hablar ante un medio de comunicación tras su detención en Calafell (Tarragona) el 23 de octubre de 2024 y después de que la Audiencia Nacional haya rechazado recientemente su entrega a Ecuador.
El ataque a la televisión cambió la política de seguridad del país sudamericano. El presidente Daniel Noboa declaró la existencia de «un conflicto armado interno» y ordenó al Ejército «restablecer el orden en las calles». Un día antes, había decretado un estado de excepción «por la grave crisis carcelaria y de seguridad» que vivía el país. Hubo motines en seis cárceles en la que los guardias fueron tomados como rehenes. También se reportó la fuga de prisión de José Adolfo Macías Villamar, Fito, líder de Los Choneros, la organización madre, la que dominaba el narcotráfico en Ecuador, aliada del Cartel de Sinaola y de la que surgieron todas las demás: Los Tiguerones, Los Lobos, Los Chone Killers... Ocho días después del asalto, el fiscal que lo investigaba, César Suárez, fue asesinado a tiros en Guayaquil. En ese contexto, El Negro Willy pasa a ser el objetivo número uno de las autoridades.

13 personas fueron detenidas por el asalto al noticiero de Guayaquil. El fiscal que investigaba el caso fue asesinado días después. AFP
«Antes de ingresar como presidente, no conocía a Noboa de nada, ni él a mi. Pero empieza a nombrarme tras tener Fito y yo una reunión en la que limamos asperezas por una guerra ya acabada. Es Fito el que me dice que le llega del entorno Noboa que lo apoyemos, que me sume con otras organizaciones. Y nosotros, que somos fuerza en la calle, en los barrios y en las cárceles, movimos todo para que la gente le votara. Sólo con pasar la voz de que "Los Tiguerones estábamos con el candidato", todo el mundo le votó. Fuimos quienes lo ayudamos con la financiación y la campaña. Pero tras ganar, Fito me dice que "el presidente se nos ha volteado" y que se va a fugar. Pero no que lo iba a hacer al día siguiente, de una forma muy notoria, muy escandalosa. Es entonces cuando el presidente comienza a golpear a todas las organizaciones con toda la fuerza pública, con el ejército. A todas las que no son de Fito», lanza.
Un rol clave en el descenso a la violencia de Ecuador
Sabe que ha jugado un papel trascendental en el Ecuador de los últimos años, un país que ha pasado de ser de los más seguros de América Latina a batir récords negativos cada año. En 2025 se registraron 9.216 homicidios, lo que supone 50,9 por cada 100.000 habitantes, un aumento del 30% respecto 2024. Decide hablar. Aunque sabe que lo que cuente a Crónica tendrá consecuencias. «Soy un soldado de la calle que ha bajado la guardia. Pero no estoy aquí hablando por ser un cobarde. Lo hago para decir la verdad, porque no quiero que mi nombre se siga manchando. El que ha provocado todo esto es Daniel Noboa. Él y toda su cúpula, mal asesorados. Por eso quiero que quede constancia de que mi vida, la de mis hermanos y la de mi padre, que está preso en mi país, corren peligro. Porque después de esto van a golpear. Y si yo estuviera todavía en la guerra, diría "No les tengo miedo". Pero ya no estoy en nada. Desde hace mucho tiempo», se defiende.
El antaño emperador de Esmeraldas, la ciudad junto al Pacífico y la frontera con Colombia donde nació en 1989, habla en libertad y desde España. Así se presenta: «No he sido un santo, pero soy una persona que busca una nueva vida. Quiero montar una red de barberías y estar tranquilo. Estoy muy agradecido con el Gobierno y la justicia española».
El Negro Willy fue detenido en Calafell la madrugada del 23 de octubre de 2024. A las 5:00 horas, un operativo encabezado por la Guardia Civil y la Policía Nacional de Ecuador denominado Gran Fénix 43 irrumpió en el chalé de dos plantas de Segur en el que se escondía, en una «urbanización de urbanizaciones» cerca de Tarragona repleta de calles sin salida y casas aisladas.
Junto a él se encontraba su hermano pequeño, Álex Iván Alcívar, Ronco, cuya extradición a Ecuador está en trámite. Se movían por la zona en tres coches deportivos de alta gama: un Mercedes, un BMW y un Range Rover que pasaron desapercibidos para los vecinos, pero no para la Policía. En la casa se encontraron bolsos, joyas, relojes y ropa de primeras marcas, varios teléfonos móviles, 7.710 euros en efectivo, pasaportes falsificados, un portátil y documentos de transacciones bancarias.
La W se enfrentaba a dos solicitudes de extradición, ambas aprobadas por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en mayo de 2025. La primera por el asalto armado a TC Televisión y la segunda por un caso de extorsión en el que habría exigido a una persona el pago de 20.000 dólares bajo amenaza de atentar contra su familia. El tribunal español condicionó su entrega a que Ecuador presentara garantías sobre la vida e integridad del detenido, en consonancia con las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El plazo finalizaba en diciembre pero desde el Gobierno de Ecuador no se completó el trámite, pese a que desde la Audiencia Nacional se sostiene que se le recalcó varias veces que disponía de tres meses para hacerlo. El 29 de diciembre, El Negro Willyquedó en libertad tras más de un año en prisión preventiva.

William Joffre Alcívar Bautista, vestido de traje recién comprado, defiende desde España que busca rehacer su vida.JOSÉ AYMÁ
«La autoridad judicial decide dejar libre a un terrorista en territorio español. Eso debería elevar la preocupación entre los ciudadanos que viven en España» afirmó John Reimberg, ministro del Interior de Ecuador, nada más conocer la liberación. La Cancillería ecuatoriana manifestó, mediante una nota de protesta oficial, que sí hicieron llegar las garantías, dando lugar a un conflicto diplomático que llega al día de hoy. Reimberg ha llegado a afirmar que los servicios de inteligencia ecuatorianos le han advertido que el cabecilla de Los Tiguerones quiere atentar contra él y ataca al abogado de William Joffre, Gonzalo Boye, acusándole de dilatar la extradición y denominándolo «ex terrorista chileno nacionalizado español».
EL ABOGADO DE PUIGDEMONT: "SALDRÁS DE AQUÍ"
«¿De qué manera llamo y amenazo a Reimberg y sabiendo cómo son ellos, nadie me graba? Estuve preso un año y dos meses sin teléfono y siguen culpándome de que llamo para dar órdenes», se defiende El Negro Willy, que sólo tiene palabras de admiración para Boye, quien también se encarga de la defensa del expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont. «Cuando me detuvieron aparecieron muchos abogados que decían venir de parte de gente que no conocía. Y no me miraban a los ojos. Él sí lo hizo y me convenció con tres palabras: "saldrás de aquí". Soy muy creyente y temeroso de Dios y fue una epifanía», afirma el Comandante Willy.
«Entré en la cárcel española desconfiado. Me advirtieron que si en Ecuador te atacan físicamente, aquí lo hacían con la mente. Buscan debilitarte. Pero me di cuenta que uno de los males de mi país es que tienen a los presos con la mente desocupada. ¿Qué puede imaginar entonces? Huir, delinquir. En las cárceles de Europa te permiten una televisión, un entretenimiento. Incluso logras un PlayStation o una radio con CD si te portas bien. Estás solo pero logras evadirte, se te olvidan las cosas malas. Entré en servicio pasivo: aprendí a andar bien, a relacionarme. Porque hablaba muy feo, muy golpeado, de barrio», destaca.
Su relación con la prisión empezó de forma profesional. En 2012, con 23 años, comenzó a trabajar como guía penitenciario —funcionario que vigila las cárceles— en La Regional. De ahí pasó a la Penitenciaría del Litoral, La Peni, la más poblada y violenta del país, y a La Roca, la de máxima seguridad. Ese trabajo supuso su entrada al mundo criminal.
«Antes de entrar de funcionario trabajé de guardia de seguridad en los blindados. Y era un trabajador impecable. Llevaba una vida normal, pero eso no es excusa tampoco. La necesidad y las calamidades que vive uno fueron lo que me llevó a tomar ciertas decisiones», explica mientras se recoloca su americana nueva. En la manga izquierda, aún conserva la etiqueta.
El fundador de Los Tiguerones asegura que su ingreso en la justicia ecuatoriana fue un soplo de esperanza. «Nos vendieron sueños: que íbamos a tener un sueldo digno y seguro, pero no ocurrió nada de eso», desliza. Pero no culpa al sistema penitenciario. Se centra en su propia ambición. «No todas las personas tienen la misma adrenalina o ganas de superarse. Tampoco todas aguantan con un sueldo mínimo, o con la miseria de trabajar y estar siete meses sin cobrar. Cuando vives eso es cuando llegan las tentaciones».
Su nombre ganó fuerza en las celdas por las facilidades que daba para conseguir móviles, drogas, armas y dinero a los presos. «Conocí a muchas personas, penetré en este mundo y, sin darme cuenta, había llegado muy lejos», recuerda. El encuentro más importante lo tuvo con Jorge Luis Zambrano González, alias Rasquiña o JL, líder de Los Choneros y arquitecto de un estilo de crimen organizado que dominaría la droga, las cárceles y las calles de todo Ecuador.
Los Tiguerones, un clan familiar
«Me dio su amistad y demostramos ser como hermanos. Con él comienzo yo», desvela. Rasquiña convenció a Willy de que aprovechara sus conexiones en Esmeraldas. Nacía así, en 2020, Los Tiguerones, un clan eminentemente familiar. Aparte de La Doble y su hermano Ronco, se sumó su otro hermano, Luis Ernesto, buscado en la actualidad por asesinato. Al recordar esa época, al Comandante Willy sólo le cambia el tono al hablar de su padre, William Joffre Alcívar Quiñónez, sentenciado a cinco años por delincuencia organizada que cumple en La Roca.
«Mi papá está enfermo dentro de la prisión. No hay comida ni para él ni para el resto. En las audiencias se le ve a él y a los demás en los huesos», destaca.
Su padre, del que hereda el nombre, era drogadicto. Pero consiguió dejar la adicción y se convirtió en una destacada figura comunitaria que ayudaba a jóvenes a abandonar sus adicciones con programas educativos y de formación profesional. «Les enseñaba a pintar y a soldar. Pero luego lo apresan por nada. La justicia ecuatoriana no es como la de España. Si a un juez le dicen que tiene que sentenciar a alguien, esa persona ya está sentenciada», afirma. Sí reconoce, no obstante, que Los Tiguerones funcionó como un imán para sus allegados. «Comencé a infectar a mi familia, muchos comenzaron a tener pánico de todo esto. Incluso me fui alejando de las personas que más amaba por cuidar de su integridad. Cuando me di cuenta de todo esto sentí que ya había llegado muy lejos», lamenta ahora.
Drogas y asesinatos
Las autoridades acusan a Los Tiguerones de varias matanzas carcelarias y más de 250 asesinatos, entre los que se encontrarían el de Carlos Vernaza, El Empresario, antiguo «protector» del barrio de Esmeraldas, y el mencionado fiscal César Suárez, quien investigaba el caso del ataque al canal TC Televisión. Según los informes policiales, su labor más destacada habría sido controlar las rutas de cocaína del Cártel Jalisco Nueva Generación de México desde Colombia y Perú hasta los puertos ecuatorianos.
La pandemia impulsó el crecimiento de Los Tiguerones, que captaba miembros entre las familias acosadas por el desempleo. Pero todo cambió tras el asesinato de Rasquiña el 28 de diciembre de 2020 en un restaurante del Centro Comercial Mall del Pacífico, en Manta. Su fragmentación provocó la fragmentación del mapa criminal ecuatoriano.
Fito se hizo con el mando de Los Choneros y Wilmer Geovanny Chavarría Barré, alias Pipo o Tuerto, le declaró la guerra desde su banda, Los Lobos, que había funcionado como brazo armado de Rasquiña. Pipo fingió su muerte en 2021 y tras someterse a varias cirugías estéticas y borrar sus tatuajes, comenzó a operar desde Marruecos, Dubái y España, donde fue detenido en Málaga en noviembre de 2025.
«Mentiría si dijera que no pertenecí a Los Tiguerones, que no fui uno de sus fundadores. Sí, lo fui. Fuimos el brazo que se armó cuando vivía Rasquiña, el verdadero líder de Los Choneros. Cuando él muere, desaparece la persona a la que le debía lealtad y mis hermanos y yo tomamos distancia. Tenía que cuidar lo que me había ganado. Fue entonces cuando también comenzaron a relacionarnos con cárteles mexicanos y cosas así. Pero no es verdad. Hay muchas personas que saben el tipo de persona que soy. Si hacía un mal, si entraba a robar, no permitía que tocaran a nadie. Ordenaba que no hubiera afectados ni sangre. Y si andábamos con algo negativo decía que cuidado con los niños, con las mujeres, que sólo nos metiéramos con el que teníamos que meternos. A los muchachos siempre les inculcaba que, en medio de lo malo, había que ir suaves, tranquilos...», resalta sobre su supuesto código de honor.
Pero en Ecuador, El Negro Willy es considerado aún uno de los delincuentes más peligrosos, el más buscado de los «narcoterroristas». «A mí me ponen lo de narcoterrorista y no he penetrado un gramo ni en América, ni a Europa. Lo mío era calle», se defiende antes de poner nuevamente el foco en el presidente Noboa y en «la traición» de Fito.
«Noboa es un millonario caprichoso que entró en la presidencia como alguien agresivo, dando de baja a mucha gente. No entró conciliador, acariciando al pueblo. ¿De qué manera piensas bajar el índice de violencia si no das ni un pan? Quiere hacer la Venezuela de Maduro, subirle el sueldo a los militares, a los policías, tenerlos de su lado. Da un toque de queda sin seguridad en los puertos. La protección que ayudó a darle a Fito fue muy grande. Si hablamos de lo que es un narcotraficante, estaríamos hablando de él mismo. Es la pinta y la clave. Todo para Europa, nada para América», acusa.
Veladamente, se refiere a la investigación publicada en diciembre por Organized Crime and Corruption Reporting Project, una organización no gubernamental de EEUU. En ella se afirmaba que contenedores de plátanos enviados por la empresa familiar del presidente ecuatoriano Noboa, hijo del magnate bananero Álvaro Noboa, «llevaron importantes cargamentos de cocaína de Ecuador a los Balcanes». En la actualidad, el 70% de la cocaína que se interviene en Europa parte de Ecuador.
De Fito nombra a todos los familiares del universo chonero que supuestamente trabajan para el poder. Parte del propio Fito, quien se hizo con el control de Los Choneros tras el asesinato de Rasquiña. En enero de 2024 protagoniza una polémica fuga de la cárcel de Guayaquil, cuya veracidad cuestiona. Fue capturado de nuevo en junio de 2025 en Manta, oculto en un búnker bajo una chimenea. Extraditado a EEUU, coopera con la justicia declarando «contra todos».
Su cuñada, Erika Macías Cuenca, es señalada «como el enlace directo con ADN», el partido de Noboa, y la persona que habría «canalizado los fondos» del supuesto financiamiento ilícito de su campaña. Los hermanos de Fito, Yandry y Ronal Javier Macías Villamar, Javi, serían el presunto operador del entramado familiar y el nuevo responsable de Los Choneros, respectivamente. También cita a Mario Fabricio Godoy, «el canal» a través del cual Fito habría negociado «su situación» a espaldas del resto de bandas. «Tenía pruebas de todo esto en mis teléfonos e incluso le di las claves a la Guardia Civil. Pero tras mi excarcelación, nunca aparecieron», lamenta Willy.
Huida a España por seis países y con dos pasaportes
Asentado en Cataluña, sostiene que si tuviera a Fito delante, «le diría que él ha ocasionado todo». Y para blanquearse presume de que lo último que intentó fue crear una «Ciudad Blanca», formada por los cuatro barrios en los que se crió, Bellavista, 20 de Noviembre, Los Laureles y Guacharaca, «todos con las casas reformadas y pintadas de blanco». Pero huyó de Ecuador antes de hacerlo. Dejó, según la policía, una banda que ahora se divide entre Tiguerones Igualitos y Tiguerones Fénix. Y se matan entre ellos.
La ruta de escape fue larga: Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil. Allí, un día decide viajar a España. Tenía dos pasaportes, uno venezolano y otro colombiano, y se decide por el segundo. Con el nombre de Anderson José Arráez aterriza en el Aeropuerto de Barajas. «Que sea la voluntad de Dios», se dijo. Le pararon en el control porque no comió en el avión, le revisaron las maletas y finalmente le dijeron «Bienvenido a España».
Ahora vive con el dinero de un negocio de compra y venta de coches en Colombia. «Invertí allí, pero es todo de palabra, no he podido legalizar nada», confiesa. Mientras espera normalizar su situación y empezar con las barberías, se entretiene con el fútbol. De su país sigue al Barcelona SC, el Liga y el Emelec. En España, al Madrid, al Atlético y al Barcelona. Así «nunca pierde». «Nadie menciona nunca que jugué de central y llegué a la segunda división. Estuve en el Peñarol de Esmeraldas, el Saquisilí y el Cotopaxi. Y en la selección de Esmeraldas también».
Fuente: Diario digital El Mundo Es
Luigi Benedicto Borges
Fotografías: José Aymá