Ambos gestos alcanzaron fama mundial el 9 de enero de 2024. A las 14:17 horas, 13 encapuchados armados con granadas, dinamita, pistolas y escopetas entraron en el estudio de TC Televisión de Guayaquil. Se emitía el programa Después del Noticiero y los televidentes vieron todo en directo. Querían «dar un mensaje» y las cámaras no dejaron de grabar mientras obligaron al personal a tirarse al suelo entre disparos y detonaciones. Muchos de ellos atendían a sus teléfonos móviles. Tras la entrada de la policía y su posterior detención, la conclusión de los agentes fue clara: al otro lado de la línea estaba El Negro Willy.
Asalto armado en directo al canal TC Televisión en enero de 2024.


Su padre, del que hereda el nombre, era drogadicto. Pero consiguió dejar la adicción y se convirtió en una destacada figura comunitaria que ayudaba a jóvenes a abandonar sus adicciones con programas educativos y de formación profesional. «Les enseñaba a pintar y a soldar. Pero luego lo apresan por nada. La justicia ecuatoriana no es como la de España. Si a un juez le dicen que tiene que sentenciar a alguien, esa persona ya está sentenciada», afirma. Sí reconoce, no obstante, que Los Tiguerones funcionó como un imán para sus allegados. «Comencé a infectar a mi familia, muchos comenzaron a tener pánico de todo esto. Incluso me fui alejando de las personas que más amaba por cuidar de su integridad. Cuando me di cuenta de todo esto sentí que ya había llegado muy lejos», lamenta ahora.
Drogas y asesinatos
Las autoridades acusan a Los Tiguerones de varias matanzas carcelarias y más de 250 asesinatos, entre los que se encontrarían el de Carlos Vernaza, El Empresario, antiguo «protector» del barrio de Esmeraldas, y el mencionado fiscal César Suárez, quien investigaba el caso del ataque al canal TC Televisión. Según los informes policiales, su labor más destacada habría sido controlar las rutas de cocaína del Cártel Jalisco Nueva Generación de México desde Colombia y Perú hasta los puertos ecuatorianos.
La pandemia impulsó el crecimiento de Los Tiguerones, que captaba miembros entre las familias acosadas por el desempleo. Pero todo cambió tras el asesinato de Rasquiña el 28 de diciembre de 2020 en un restaurante del Centro Comercial Mall del Pacífico, en Manta. Su fragmentación provocó la fragmentación del mapa criminal ecuatoriano.
Fito se hizo con el mando de Los Choneros y Wilmer Geovanny Chavarría Barré, alias Pipo o Tuerto, le declaró la guerra desde su banda, Los Lobos, que había funcionado como brazo armado de Rasquiña. Pipo fingió su muerte en 2021 y tras someterse a varias cirugías estéticas y borrar sus tatuajes, comenzó a operar desde Marruecos, Dubái y España, donde fue detenido en Málaga en noviembre de 2025.
«Mentiría si dijera que no pertenecí a Los Tiguerones, que no fui uno de sus fundadores. Sí, lo fui. Fuimos el brazo que se armó cuando vivía Rasquiña, el verdadero líder de Los Choneros. Cuando él muere, desaparece la persona a la que le debía lealtad y mis hermanos y yo tomamos distancia. Tenía que cuidar lo que me había ganado. Fue entonces cuando también comenzaron a relacionarnos con cárteles mexicanos y cosas así. Pero no es verdad. Hay muchas personas que saben el tipo de persona que soy. Si hacía un mal, si entraba a robar, no permitía que tocaran a nadie. Ordenaba que no hubiera afectados ni sangre. Y si andábamos con algo negativo decía que cuidado con los niños, con las mujeres, que sólo nos metiéramos con el que teníamos que meternos. A los muchachos siempre les inculcaba que, en medio de lo malo, había que ir suaves, tranquilos...», resalta sobre su supuesto código de honor.
Pero en Ecuador, El Negro Willy es considerado aún uno de los delincuentes más peligrosos, el más buscado de los «narcoterroristas». «A mí me ponen lo de narcoterrorista y no he penetrado un gramo ni en América, ni a Europa. Lo mío era calle», se defiende antes de poner nuevamente el foco en el presidente Noboa y en «la traición» de Fito.
«Noboa es un millonario caprichoso que entró en la presidencia como alguien agresivo, dando de baja a mucha gente. No entró conciliador, acariciando al pueblo. ¿De qué manera piensas bajar el índice de violencia si no das ni un pan? Quiere hacer la Venezuela de Maduro, subirle el sueldo a los militares, a los policías, tenerlos de su lado. Da un toque de queda sin seguridad en los puertos. La protección que ayudó a darle a Fito fue muy grande. Si hablamos de lo que es un narcotraficante, estaríamos hablando de él mismo. Es la pinta y la clave. Todo para Europa, nada para América», acusa.
Veladamente, se refiere a la investigación publicada en diciembre por Organized Crime and Corruption Reporting Project, una organización no gubernamental de EEUU. En ella se afirmaba que contenedores de plátanos enviados por la empresa familiar del presidente ecuatoriano Noboa, hijo del magnate bananero Álvaro Noboa, «llevaron importantes cargamentos de cocaína de Ecuador a los Balcanes». En la actualidad, el 70% de la cocaína que se interviene en Europa parte de Ecuador.
De Fito nombra a todos los familiares del universo chonero que supuestamente trabajan para el poder. Parte del propio Fito, quien se hizo con el control de Los Choneros tras el asesinato de Rasquiña. En enero de 2024 protagoniza una polémica fuga de la cárcel de Guayaquil, cuya veracidad cuestiona. Fue capturado de nuevo en junio de 2025 en Manta, oculto en un búnker bajo una chimenea. Extraditado a EEUU, coopera con la justicia declarando «contra todos».
Su cuñada, Erika Macías Cuenca, es señalada «como el enlace directo con ADN», el partido de Noboa, y la persona que habría «canalizado los fondos» del supuesto financiamiento ilícito de su campaña. Los hermanos de Fito, Yandry y Ronal Javier Macías Villamar, Javi, serían el presunto operador del entramado familiar y el nuevo responsable de Los Choneros, respectivamente. También cita a Mario Fabricio Godoy, «el canal» a través del cual Fito habría negociado «su situación» a espaldas del resto de bandas. «Tenía pruebas de todo esto en mis teléfonos e incluso le di las claves a la Guardia Civil. Pero tras mi excarcelación, nunca aparecieron», lamenta Willy.
Huida a España por seis países y con dos pasaportes
Asentado en Cataluña, sostiene que si tuviera a Fito delante, «le diría que él ha ocasionado todo». Y para blanquearse presume de que lo último que intentó fue crear una «Ciudad Blanca», formada por los cuatro barrios en los que se crió, Bellavista, 20 de Noviembre, Los Laureles y Guacharaca, «todos con las casas reformadas y pintadas de blanco». Pero huyó de Ecuador antes de hacerlo. Dejó, según la policía, una banda que ahora se divide entre Tiguerones Igualitos y Tiguerones Fénix. Y se matan entre ellos.
La ruta de escape fue larga: Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil. Allí, un día decide viajar a España. Tenía dos pasaportes, uno venezolano y otro colombiano, y se decide por el segundo. Con el nombre de Anderson José Arráez aterriza en el Aeropuerto de Barajas. «Que sea la voluntad de Dios», se dijo. Le pararon en el control porque no comió en el avión, le revisaron las maletas y finalmente le dijeron «Bienvenido a España».
Ahora vive con el dinero de un negocio de compra y venta de coches en Colombia. «Invertí allí, pero es todo de palabra, no he podido legalizar nada», confiesa. Mientras espera normalizar su situación y empezar con las barberías, se entretiene con el fútbol. De su país sigue al Barcelona SC, el Liga y el Emelec. En España, al Madrid, al Atlético y al Barcelona. Así «nunca pierde». «Nadie menciona nunca que jugué de central y llegué a la segunda división. Estuve en el Peñarol de Esmeraldas, el Saquisilí y el Cotopaxi. Y en la selección de Esmeraldas también».
Fuente: Diario digital El Mundo Es
Luigi Benedicto Borges
Fotografías: José Aymá


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